Tengo hambre, pero como que quiero vomitar.
Tengo sueño, pero no quiero ir a dormir y soñar, no quiero despertar.
Tengo tantas tareas y trabajos y materiales que llevar esta semana.
Cada vez odio más ir en 3ero medio.
Yo no tengo cara de ir en 3ero medio, además.
Estaba viendo "El camino hacia el Dorado".
Me puse a llorar con "El camino hacia el Dorado".
Soy tan cobarde, me da tanto miedo, nunca digo lo que debería decir.
Tengo envidia, tengo hambre, tengo pena, tengo odio, tengo rabia.
¿Y si...? no, mejor no.
Bueno y qué tiene, ya dije que no pretendía escribir bien ni terminarlo con un buen final como suelo hacerlo, porque a veces la cosa más insólita me llena de inusual inspiración y escribo y escribo hasta que las teclas se desintegran. Pero hoy no es el caso y aún así yo quería escribir porque siento todas esas cosas y me gustaría que pronto se fueran de mí, porque no me gusta sentir tantas cosas, sean buenas o malas... no me gusta porque siento que voy a explotar y nisiquiera llorar me ayuda. Entonces es cuando algo hay qué hacer.
Con frecuencia me quedo pegada mirando la pantalla de mi computador como esperando algo que no va a suceder, el corazón se acelera y la respiración se agita... los ojos ya sienten fatiga, los oídos alerta, siempre alerta pero nunca sucede algo. Me voy a quedar pegada mirando al cielo para enamorarme de él una vez más y escribirle un poema, me voy a quedar mirando la fotografía enmarcada de Nicholas sobre mi mesita de noche para ver si mi corazón nuevamente se llena de
¿Y si...? No, mejor no.
Me llamo Francisca y se supone que sé escribir. Pero ya te dije, no pretendo hacerlo.