con tanto llanto perdió el encanto.pero AP RE N D IÓ del canto,
y se curó de espanto.
en mi pecho proclamo y me niego al perdón y olvido por la muerte de mis hijos y los ahogados vivos que no insisten porque ya no insisten lloro por ello ni resisten, ni construyen ellos solamente aguantan.
No me vengas con que no te puedes dar cuenta que en tu interior hay algo tan profundo que escapa a tu razón. Y aunque te caiga encima todo el amargor, tu piel de humano lo resiste todo, deja el temor a un lado, ¿Cómo podríamos mejorar sin obstáculos? No esperes que te crezcan alas si aún no aprovechas caminar, tu paso puede enfrentar la iluminación si sigues un sendero con corazón. No te dejes enceguecer por tu ego o tus prejuicios, la vida se muestra en flor pero eso no te lo deja ver. Sal del embrujo en que vive casi toda la gente, la fuerza que en ti fluye... si la alimentas se siente. Y si no hay nada qué hacer, y si ya se avejentaron tus pies, es que tal vez la llama en tu espíritu se apagó, hay algo más allá de la frontera de todo lo que conoces. 
Que se vengan todos los que pretendan juzgarme, voy a bailar hasta cansarme, y es que siempre estarán las opiniones repartidas y uno sólo critica lo que admira... Y ahí voy indiferente entre la gente que no siente y que pretende abandonar en la mitad, porque somos parte de una hermosa cadena; un eslabón, una canción que nos conecta con la tierra, y no entiendes que estoy a tu favor, que me duele tu dolor, que nos comunica el viento, y aquí estoy, tranquilo y sin rencor... cantándole al amor del Universo en estos tiempos, ayayayai.
Por cada escolar revoltoso, joven universitario o hombre vigoroso que osa acomodarse, sin vergüenza, en los naranjos asientos "reservados para personas con capacidad reducida", en algún rincón de Santiago un caballero se rompe una pierna, una adolescente queda embarazada o un niño sufre de envejecimiento instantáneo.
La canción termina y yo aún ni 1O cuadritos caminados. Los años que se vinieron encima cayeron en la mochila con un pesar de los mil demonios, mira qué andar pensando como las viejas: "cómo cambian las cosas" ... Al final encontré $1OO en el bolsillo de la chaqueta y fui la más feliz. Me voy a comprar una sopaipa con harto ketchup en el carrito de la esquina, bacán. Realmente todo se podía ir bien al carajo si yo me comía una sopaipa con ketchup, porque aquí en esta esquina las sopaipillas siguen valiendo $1OO y eso no lo vei en todas partes. Qué buena.
A ti quién te inventó las palabras de hoy, quién te quitó la inocencia de los gestos y esa locura destellante. Aquí hubo un crimen que pocos advirtieron y nadie denunció; tu grito no me avisó, mas sobró tanta sangre que manchara mi camisa... sí, tal vez algo que nos remeciera como una paliza. 