Veo la película de Hannah Montana sólo para cantar las canciones. Pongo el cd en el equipo y después ya no me doy cuenta de lo fuerte que coreo los tracks, termina la canción y todo está tan silencioso que me da vergüenza salir de mi pieza por la cara con que me mirarían. Más de diez veces al día me imagino tocando "Los Ratones" de Evelyn Cornejo, con mi guitarra pintada a lo Pititore (así de copiona, y qué tanto). Cómo me hubiera gustado escribir "Tinta de tus lágrimas" y "Indio", pero nací demasiado tarde. Me subo a la micro y camino hasta el fondo, donde se comparte involuntariamente un reggeaton con los flaites y se le ven las caras sinvergüenza a los que le meten el bolsillo a los pasajeros, me voy atrás porque ahí uno ve a todo el mundo, los veís desnudos y no reparan en nadie más que en sí mismos. Me enfrento al Sol de media tarde sin pestañear, porque es más suave y me hace ver luces por personas unos 3 minutos, ahí se vuelven todos soles caminantes. Me hago el mismo peinado todos los días. Soy valiente porque no niego que te extraño, y hecho de menos los momentos que nunca fueron cómodos contigo. Tengo un tic que me da vergüenza describir, por lo absurdo que resulta. Soy cobarde por creer que es de fuertes aguantarme las ganas de extrañarte. He visto tres veces al Marcelo y lo he tenido a metros de distancia, pero jamás he podido saludarlo y preguntar las trivialidades que me harían robarle un poco de su tiempo. Tal vez si me escapara al puerto principal podría escribir y rimarte mejor, pero yo sé que son excusas. Cuando sea grande voy a publicar un libro de algo chori, y me nominarán para el Nobel, voy a montar un proyecto de alguna cosa, seguramente para preservar un patrimonio nacional, y rescatar la poca identidad cultural que nos va quedando, algo bien innovador y "fresco", que me digan que tengo ése algo que hace falta. Si nunca llego a ser grande, me importa una mierda porque voy a escribirme todos los lápices y el entusiasmo del proyecto se va a quedar en los puros planos, al menos. "Mamá, no tienen por qué gastar en un psicólogo que me va a decir lo que yo ya sé, de verdad".
Yo tengo un serio problema. Se me va la vida pensando que el cuandoseagrande es eterno; no creo en calendarios para que no me griten en la cara que se acabó el tiempo de planearme el mañana. Ya conocí el ahora, tiene cara de enano y está fastidiado esperándome a la aurora.
PD. "Viste, yo sabía, me dijo lo mismo que hablamos. De verdad gracias, pero no quiero ir más. Además fue incómodo, nos quedamos calladas casi todo el rato."