Cuando Pedro Lemebel habló sobre el cielo trazado en rojo que dejara para los niños de alitas rotas que quieran volar, decía bien. Hoy día me han hecho llorar al poeta que rasguña las costillas de cada uno allí sentado, ese que se ha atrevido a sincerar un ramillete de flores delante de sus lápices opacos y llenos de guiones medios. Hay uno tan cruel, que jamás ha de sincerarse ni a los cuarenta ni a los cincuenta ni a los sesenta, en cambio se ha guardado el poema: lo ha narrado, pero se le sale la mariquería cuando lo lee, de todas formas.
Hace un par de años vengo tropezándome en la calle con hartas alitas rotas y no me ha costado nada quererlos, ni abrazarlos. Yo los admiro y todo eso, pero a mí en cambio, me han salido branquias a medio remendar a cada costado del cuerpo; a partir de ellas vengo respirando y ahogándome en un río que no conocí de rojo. Nací cuando ya lo habían llenado de mierda y así se quedó, y yo no alegué, ahí me he quedado. Mirando boca arriba cómo se andan volando cojas todas esas bombas jóvenes que, en este país, siempre parecieran estar a punto de estallar.
Desde que soy feliz no me ha sobrado ni un día de lluvia, ni uno solo.
Desde el día del gran incendio el olor a humo no ha cesado, no nos deja solos; se ha impregnado a los fierros de la micro, a mi ropa recién planchada y sobre todo, cada vez que regreso a lo que llamo mi casa: antes de entrar siempre me fijo en la bandera de Chile, como si siempre septiembre, y el rojo del sur parece derramarse por el mástil y hacerse charco en la tierra, llenándolo todo de humo otra vez. Y ese humo no me abraza, ni me contiene, ni me aguanta pero sí invade, invade tanto.
Hoy día vi a muchas personas llorar, y yo les seguí el llanto.
en mi pecho proclamo y me niego al perdón y olvido por la muerte de mis hijos y los ahogados vivos que no insisten porque ya no insisten lloro por ello ni resisten, ni construyen ellos solamente aguantan.
septiembre 11, 2014
septiembre 06, 2014
diario de vida
Busqué afanosamente a un escritor porque creí, cuando pendeja, que ahí había una razón, que era un punto de partida o más bien una meta para cuando dejara de ser pendeja y alguna cosa tuviera sentido. De verdad me lo creí como loca. No, me lo creí como cuerda.
Y llegó el día. Fue el martes: se puso a llover y encontré el maldito libro a mitad de precio.
Resulta que no entiendo nada de lo que escribe, que no me gusta, que no lo comparto, o puede ser que en realidad ya se me olvidó o no recuerde qué chucha era lo que me gustaba, o compartía, o quería imitar.
Cuando comencé exteriorizando lo interior iba viento en popa. Después oficialicé. Internalizar lo exterior. Y se pasó del diario al blog y del blog al fanzine y del fazine a una libretita y de la libretita a una hoja de papel impresa que leí encandilada bajo violentas luces blancas, con un par de poetas al lado que "politizaban el círculo" y mordisqueaban sus poemas una vez leídos. Todos aplaudían.
Ayer se murió Cerati. Hoy día cumple años Parra.
Han criticado, han celebrado
Han sufrido, han preferido a Charly García.
Creo que ahora, he buscado afanosamente el significado de tantas cosas, y puedo reconocer que no hallo diferencias entre cuerpo y carne, entre la antipoesía y la poesía, la rigurosidad conceptual la logomaquia, no sé, y no porque así lo manifieste, cualquiera podrá bien creer en la chuchá que quiera, pero toda la mierda que he intentado creerme, teorizar, elevar, conceptualizar, distinguir, oficializar y aguardar pacientemente en ese autor imaginario (no estoy haciendo referencia alguna al poema de Nicanor) que algún día, cuando era pendeja, me dijeron que leyera porque yo escribía muy parecido, adormeciendo el temor de no asumir todavía responsabilidades, todo eso, no existe, nunca fue. Era la wea.
"Escribir para que la niña vuelva a casa"
Y ahí se queda, siempre ahí se queda.
Y llegó el día. Fue el martes: se puso a llover y encontré el maldito libro a mitad de precio.
Resulta que no entiendo nada de lo que escribe, que no me gusta, que no lo comparto, o puede ser que en realidad ya se me olvidó o no recuerde qué chucha era lo que me gustaba, o compartía, o quería imitar.
Cuando comencé exteriorizando lo interior iba viento en popa. Después oficialicé. Internalizar lo exterior. Y se pasó del diario al blog y del blog al fanzine y del fazine a una libretita y de la libretita a una hoja de papel impresa que leí encandilada bajo violentas luces blancas, con un par de poetas al lado que "politizaban el círculo" y mordisqueaban sus poemas una vez leídos. Todos aplaudían.
Ayer se murió Cerati. Hoy día cumple años Parra.
Han criticado, han celebrado
Han sufrido, han preferido a Charly García.
Creo que ahora, he buscado afanosamente el significado de tantas cosas, y puedo reconocer que no hallo diferencias entre cuerpo y carne, entre la antipoesía y la poesía, la rigurosidad conceptual la logomaquia, no sé, y no porque así lo manifieste, cualquiera podrá bien creer en la chuchá que quiera, pero toda la mierda que he intentado creerme, teorizar, elevar, conceptualizar, distinguir, oficializar y aguardar pacientemente en ese autor imaginario (no estoy haciendo referencia alguna al poema de Nicanor) que algún día, cuando era pendeja, me dijeron que leyera porque yo escribía muy parecido, adormeciendo el temor de no asumir todavía responsabilidades, todo eso, no existe, nunca fue. Era la wea.
"Escribir para que la niña vuelva a casa"
Y ahí se queda, siempre ahí se queda.
septiembre 03, 2014
LONG ROAD HOME
escribir para que la niña vuelva a casa
escribir para que la niña escape de casa
escribir porque no hay de otra
para que no rime
para que descuadre
porque empelotarse
porque calienta
para quedarse en casa
para tranquilizarse
porque no puedo no quiero
porque lloro
porque resulta espeluznante escribir
quédate en casa mamá
ándate de esta casa papá
para que se vayan todos
para quedarse sola
para quedarse con una
escribir porque no hay de otra
escribir porque aguanto
escribir para no publicar jamás
escribir para que no me leas nunca
para que me sepa sobrevivir siempre
escribir para que la niña encuentre el camino a casa
el largo camino a casa
por la carretera
como una piedra rodante
como una Malú
como una virgen de luto
como un gato culiado en el tejado
como un amazona
como un espejo quebrado
como un vidrio empañado
escribir para llorar
aún más
y nadar escribiendo
y rodar escribiendo en la carretera
encontrando el camino
encontrando a la niña
para tomarla de la mano
para cogerla del cabello
e irnos a casa
escribir para que la niña escape de casa
escribir porque no hay de otra
para que no rime
para que descuadre
porque empelotarse
porque calienta
para quedarse en casa
para tranquilizarse
porque no puedo no quiero
porque lloro
porque resulta espeluznante escribir
quédate en casa mamá
ándate de esta casa papá
para que se vayan todos
para quedarse sola
para quedarse con una
escribir porque no hay de otra
escribir porque aguanto
escribir para no publicar jamás
escribir para que no me leas nunca
para que me sepa sobrevivir siempre
escribir para que la niña encuentre el camino a casa
el largo camino a casa
por la carretera
como una piedra rodante
como una Malú
como una virgen de luto
como un gato culiado en el tejado
como un amazona
como un espejo quebrado
como un vidrio empañado
escribir para llorar
aún más
y nadar escribiendo
y rodar escribiendo en la carretera
encontrando el camino
encontrando a la niña
para tomarla de la mano
para cogerla del cabello
e irnos a casa
agosto 11, 2014
El método de com-po-si-ción.
El proceso escritural, o el procedimiento de la escritura, o los pasos para escribir y llegar a ser escritor, o escribiente, o llegar a ser narrador, relator, contador de algo, de una materialidad, descriptor de una corporeidad, inmiscuirse en el inconsciente; clavar la aguja y enhebrar el papel con alguna clase de hilo conductor entre el adentro y el afuera, o simplemente cortar el hilo y deshilacharlo todo.
Cuando se escribe no se parte donde se escribe, se parte de una boca cerrada, la entraña chorreando y una médula pendiendo de la costilla, casi cortando la espina dorsal. En ese punto se parte, y se intenta entonces desprender dolor por dolor, alegría por alegría, pasión por pasión, y en ese enredo subjetivo de la percepción y las intenciones uno recurre a tanta retórica descriptiva que refugia la literatura, cuando enfrentando a tientas las sensaciones
pareciera que se huelen, que se ven, que tienen ojos y orejas y piernas, tienen
un brazo fuerte como dice la Malú, uno que aprieta el vientre, que hunde su mano
en la garganta para que las palabras salgan. Y así, con la boca aún cerrada y
el vientre recogido describimos, comparamos, exageramos, reiteramos y
desordenamos la métrica permitida de una correcta poesía. Cuando Enrique Lihn
dice pobre es el corazón de vocabulario, dice bien: la gente pretenderá nombrar
todas las cosas por sus nombres y estas responderán por sus nombres, mas no las
expresan, dejan que giren en torno al diccionario y al nombrarlas se mueren, se
ahogan en el límite fronterizo de su propia definición. Por eso mismo a veces
se recurre a las redes del barroquismo, que no son edificaciones con grandes pilares de concreto, abalanzando ostentación con vitrales y miles de colores corcheteando las pestañas de la gente. No es exagerar por exagerar, estrujar el cuerpo de la palabrería ante la necesidad constante y anfibia de lo que se siente, lo que se piensa, lo que se ríe, duele, llora y sangra y se sale a borbotones de sí mismo, dando por resultado un montón de imágenes inconexas entre sí aparentemente, pero que una vez que el lector se trague todo el artificio literario, y se le cuelen manos y cabellos entre la mezcolanza sinestésica de las postales, escape del punto de inflexión y encuentre en él un pedazo de vidrio brillante sobre el cual reflejarse completa y honestamente. Es esto: que desde la boca cerrada pero ¡ojo!, no sellada, se abran ventanas, se descubran verdades, se suelten lágrimas, se aprieten dientes, se abran piernas y se empuñen manos. Y así, una vez que la ventana se abre y para siempre, o al menos el tiempo mortal que nos quede en el tablado de hoy, comienza la internalización de lo manifiesto: el reconocimiento entre vereda y entraña, un deambular biográfico sobre cada rincón de lo expresamente visible, lo que vivimos y estrechamos con el otro, lo inevitable. Se podría decir que florece una semilla en la línea que forma un camino en el cemento, y la aguja de la escritura revuelve su método de composición en el papel, y aunque se regresa una y otra vez al íntimo subjeto del que se fue presa en tantas hojas, se entiende que ahora es diferente. Hubo que bajar del Olimpo, hubo que construir puertas y ventanas, dejar que el brazo suicida soltara la mano y no se dejase aplastar por el murallón blanco que a veces acecha. Es eso, internalizar lo manifiesto. Escuchamos el gemido incesante de los espacios abiertos, de la realidad corriendo desvencijada a través de las personas, y se entiende que hay una forma, irremediablemente una sola forma de salirse de sí, echar mano, garra y mugre del aparato sustantivo, descriptivo y retórico. Echar mano de éste último porque así se estremece. Echar mano del sustantivo porque así se concibe. Echar mano del descriptivo porque así se ofrece y se transmite. Pero sobre todo, y esto da luz al oficio que intentamos, se echa brazo entero del verbo porque así se construye, se crea y se hace realidad.
agosto 06, 2014
el contenido por sobre la forma
Que el cómo agonice, se desarme, se agobie, se retuerza y muera ahogado en el absoluto rigor del hambre. el cómo que no coma, ¿qué come? No, no como. No come. Que el cómo se muera en el absoluto rigor del hambre. Que el cómo no se coma al qué.
mayo 26, 2014
volviendo a cAsa.
Cuando volví
agradecida de todas y todos
de todos esos amigos complacientes y los incendios que sucedieron en esta casa
luego de las explosiones que bombardearon en nuestros cuerpos
corriendo cerro arriba
aparecieron los perros de la sangre
Yo me acuerdo, y se los admito ahora
se me cayeron las lágrimas aquella noche
agradecida de todas y todos
de todos esos amigos complacientes y los incendios que sucedieron en esta casa
luego de las explosiones que bombardearon en nuestros cuerpos
corriendo cerro arriba
aparecieron los perros de la sangre
Yo me acuerdo, y se los admito ahora
se me cayeron las lágrimas aquella noche
Debo agradecer
Debo recordar el humo nublando y habitándonos enteros
En ese momento, la gravedad se inundó hasta el fondo del mar
y caímos mezclados entre la niebla y el aullido de unos gatos fugaces
Debo recordar el humo nublando y habitándonos enteros
En ese momento, la gravedad se inundó hasta el fondo del mar
y caímos mezclados entre la niebla y el aullido de unos gatos fugaces

Ahora que he
vuelto
lo recuerdo te recuerdo los recuerdo me recuerdo
y veo que esa casa
con todos los días, y toda la rabia y todo el humo que pudo contener
se derrumbó
y veo que esa casa
con todos los días, y toda la rabia y todo el humo que pudo contener
se derrumbó
se esparramó sin destruirse
quedamos respirando aún, a techo abiertotejiendo telarañas, escribiendo nuestros poemas
Esparcidos entre todo ese fuego devorador
y el humo
Ahora que todo es viento, todo es humo
Lo confieso, puedo sonreír cobijándome en cenizas
ahora que todo puede comenzar de nuevo
sabremos a dónde ir
porque la casa somos nosotros, respirando a techo abierto
agarrándonos como podemos en los cables luciérnagas
sin soltarnos
agarrándose a las latas
a lo que sea
lo que sea que Dios quiera,
y el humo
Ahora que todo es viento, todo es humo
Lo confieso, puedo sonreír cobijándome en cenizas
ahora que todo puede comenzar de nuevo
sabremos a dónde ir
porque la casa somos nosotros, respirando a techo abierto
agarrándonos como podemos en los cables luciérnagas
sin soltarnos
agarrándose a las latas
a lo que sea
lo que sea que Dios quiera,
Quemando, Incendiando de nuevo
encontrando en el fuego la bienvenida,
de la mano agarrotada con la vena estática
por encima del escombro y el regreso del Cataclismo
encontrando en el fuego la bienvenida,
de la mano agarrotada con la vena estática
por encima del escombro y el regreso del Cataclismo
de la Hecatombe
del Apocalipsis
de la Catástrofe
y toda la muerte que pudo ocurrírsenos
Dilucidamos y descubrimos
la FE enardecida de la Resurrección.
reescritura "Hasta Luego", Nicanor Parra.
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abril 14, 2014
contra-ataque en Valparaíso de Chile.
De repente, cuando íbamos corriendo cerro arriba, mientras las explosiones en las casas seguían sucediendo y nos bombardeaban como dentro de nuestros propios cuerpos, de nuestras propias almas, el humo comenzó a nublarlo todo y nos habitó. En ese momento, la gravedad se fue y nos caímos, caímos hacia arriba mezclados entre el humo y el aullido de unos gatos fugaces.
El agua, allá abajo, no se movía. Inmutable. Inamovible, acunó a los treinta y seis muertos que hasta entonces podíamos contar.
Todo es viento, todo es fuego, todo es humo.
Muy pronto será todo cenizas y entonces, podremos comenzar de nuevo.
¡Llega el fin, y aquí frente al mar lo esperamos con esperanza desoladora!
El agua, allá abajo, no se movía. Inmutable. Inamovible, acunó a los treinta y seis muertos que hasta entonces podíamos contar.
Todo es viento, todo es fuego, todo es humo.
Muy pronto será todo cenizas y entonces, podremos comenzar de nuevo.
¡Llega el fin, y aquí frente al mar lo esperamos con esperanza desoladora!
13 Abril, 2014.
Santiago.

abril 13, 2014
A L E R T A
zona,
tiempo
es tiempo de catástrofe.
por qué todo parece tan lento, tan estático entonces.
tiempo
es tiempo de catástrofe.
por qué todo parece tan lento, tan estático entonces.
abril 09, 2014
¡Mira hacia adelante!
No sabemos con exactitud de qué se tratará este
vendrán llegando de a poco los resultados de una chispeante inspiración melancólica
y vagaremos entre los sueños
y las penurias que muchas veces fueron dignas de ser grabadas
yo
como hombre
y mis compañeros
nacidos en la crianza como duda
me veo confundido
tratando de despabilar
todo movimiento hecho sin pensar
cada ser humano
está hecho para desarrollarse de mejor manera
en este montón de responsabilidades ajenas
a cada uno de los vivos
son los hechos
la importancia como primera acción a seguir
¿más o menos entiende?
¿tiene duda?
¿uste e'tonto?
¿uste'ntiende?
bueno, escuche
Escuche:
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------



vendrán llegando de a poco los resultados de una chispeante inspiración melancólica
y vagaremos entre los sueños
y las penurias que muchas veces fueron dignas de ser grabadas
yo
como hombre
y mis compañeros
nacidos en la crianza como duda
me veo confundido
tratando de despabilar
todo movimiento hecho sin pensar
cada ser humano
está hecho para desarrollarse de mejor manera
en este montón de responsabilidades ajenas
a cada uno de los vivos
son los hechos
la importancia como primera acción a seguir
¿más o menos entiende?
¿tiene duda?
¿uste e'tonto?
¿uste'ntiende?
bueno, escuche
Escuche:
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Kaskivano.



marzo 25, 2014
Re-escritura del Nicanor (con permiso y respeto, señor)
no puedo desearles buena cosecha o que sigan escribiendo, o haciendo pan o tejiendo telarañas porque han dejado de hacerlo, desde hace años, desde que nací de hecho
las telarañas y el pan, y los poemas fueron vivir dentro del recuerdo
así que,
solo puedo suplicar, tener la esperanza
de que ahora vuelvan a hacerlo.
que salgan de sus refugios bajo techo y estos se quemen
que se haga la pequeña revolución revolviendo las camas
inundando
rompiendo
desgarrando
rasguñando
quemando, incendiando
y encuentren en el fuego la llama de Dios.
las telarañas y el pan, y los poemas fueron vivir dentro del recuerdo
así que,
solo puedo suplicar, tener la esperanza
de que ahora vuelvan a hacerlo.
que salgan de sus refugios bajo techo y estos se quemen
que se haga la pequeña revolución revolviendo las camas
inundando
rompiendo
desgarrando
rasguñando
quemando, incendiando
y encuentren en el fuego la llama de Dios.
Se nos quemó todo,
y Dios resucitó.
marzo 23, 2014
Sábado Azul.
La fiebre de un sábado azul
y un domingo sin tristeza
esquivas a tu corazón
y destrozas tu cabeza
y en tu voz solo un pálido adiós
y el reloj
en tu puño marcó las tres
el sueño de un sol y de un mar
y una vida peligrosa
cambiando lo amargo por miel
y la gris ciudad
por rosas
te hace bien tanto como hace mal
te hace odiar tanto como querer
y más
cambiaste de tiempo y de amor
y de música y de ideas
cambiaste de sexo y de Dios
de color
y de fronteras
pero en sí, nada más cambiará
y un sensual abandono vendrá
y el fin
y llevas el caño a tu sien apretando bien
las muelas
y cierras los ojos y ves
todo el mar en primavera
hojas muertas que caen
siempre igual los que no pueden más
se van.
y un domingo sin tristeza
esquivas a tu corazón
y destrozas tu cabeza
y en tu voz solo un pálido adiós
y el reloj
en tu puño marcó las tres
el sueño de un sol y de un mar
y una vida peligrosa
cambiando lo amargo por miel
y la gris ciudad
por rosas
te hace bien tanto como hace mal
te hace odiar tanto como querer
y más
cambiaste de tiempo y de amor
y de música y de ideas
cambiaste de sexo y de Dios
de color
y de fronteras
pero en sí, nada más cambiará
y un sensual abandono vendrá
y el fin
y llevas el caño a tu sien apretando bien
las muelas
y cierras los ojos y ves
todo el mar en primavera
bang bang bang!
hojas muertas que caen
siempre igual los que no pueden más
se van.
marzo 18, 2014
aquí, donde VIVO.
la presión de todo lo que puede sentir, crear, sentir, pensar, tener que hacer, tener que querer el hombre, lo que tiene que amar
se caen las paredes
se rasgan las sábanas
se descompone la comida en el refrigerador
se enfrían las tazas
se quiebran las ventanas
se rompen las sillas
se quema la cocina
se inunda el lavamanos
se empolva todo
todos los rincones
salen arañas y tigres
y perros
a veces salen dragones
se consumen velas
se destiñen las fotos
se desmayan
se caen las paredes y se caen las puertas
y uno es la casa, uno es el hogar
entonces ya se sabe dónde ir
porque uno es la casa destruida, respirando a techo abierto
uno es la casa de galpones oxidados y derruidos
agarrándose de los cables de la luz como asesinada
sin soltarse
agarrándose a las latas
a lo que sea
lo que sea que Dios quiera
cuando una casa
con todos los días y toda la rabia que puede contener
y toda la pena que puede contener
y esparramarse e incendiarse
y sigue sin destruirse.
entonces se crea la pequeña revolución:
se caen las paredes
se rasgan las sábanas
se descompone la comida en el refrigerador
se enfrían las tazas
se quiebran las ventanas
se rompen las sillas
se quema la cocina
se inunda el lavamanos
se empolva todo
todos los rincones
salen arañas y tigres
y perros
a veces salen dragones
se consumen velas
se destiñen las fotos
se desmayan
se caen las paredes y se caen las puertas
y uno es la casa, uno es el hogar
entonces ya se sabe dónde ir
porque uno es la casa destruida, respirando a techo abierto
uno es la casa de galpones oxidados y derruidos
agarrándose de los cables de la luz como asesinada
sin soltarse
agarrándose a las latas
a lo que sea
lo que sea que Dios quiera
se crea
se engendra entonces, la revolución.
marzo 05, 2014
La mal querida.
mimética, el Wilson asesinado en día de Corpus Christi. Alopecia.
Cantar caprina. La Tirana, Diego Maquieira.
Cristina Hoyos en Amor Brujo.
Elucubrar, Ronald Barthes, La mal querida por Emilio el Indio Fernández
Carlos Monsiváis
Huellas de siglo de la Emperatriz.
Cuando el mar se replegó unos cuatro kilómetros pudo distinguir más claramente los restos de los desaparecidos. Desde lo alto de la colina, Yura presenció la gigantesca ola que devastó el balneario costero. Luego todo fue silencio.
Cantar caprina. La Tirana, Diego Maquieira.
Cristina Hoyos en Amor Brujo.
Elucubrar, Ronald Barthes, La mal querida por Emilio el Indio Fernández
Carlos Monsiváis
Huellas de siglo de la Emperatriz.
Cuando el mar se replegó unos cuatro kilómetros pudo distinguir más claramente los restos de los desaparecidos. Desde lo alto de la colina, Yura presenció la gigantesca ola que devastó el balneario costero. Luego todo fue silencio.
Las Cruces, 2003.
mil novecientos treinta y siete
En esta hora recuerdo a todo y todos,
fibradamente, hundidamente en las regiones que
sonido y pluma
golpeando un poco, existen
más allá de la tierra, pero en la tierra comienza un nuevo invierno
un nuevo invierno
de noche sueños negros abiertos por obuses
como sangrientos bueyes
nadie en el alba de las fortificaciones
si no un carro quebrado: silencio, silencio ya de edades
en vez de golondrinas
en las casas quemadas
desangradas
vacías
con puertas hacia el
cielo
fibradamente, hundidamente en las regiones que
sonido y pluma
golpeando un poco, existen
más allá de la tierra, pero en la tierra comienza un nuevo invierno
un nuevo invierno
de noche sueños negros abiertos por obuses
como sangrientos bueyes
nadie en el alba de las fortificaciones
si no un carro quebrado: silencio, silencio ya de edades
en vez de golondrinas
en las casas quemadas
desangradas
vacías
con puertas hacia el
cielo
marzo 02, 2014
carnicería, 2012
Estamos aquí reunidas, por primera y última vez, convocadas por la agonía de tus anhelos semi-fracasados de antemano; agradecidas por considerarnos amigas dignas de acompañarte esta noche, junto a tu encaje negro y el rojo esperanzado de tus latidos, queriendo escapar por el escote. Tristes, es imposible no lidiar con esta nostalgia finita, de haber pasado tantas amarguras y eternidades enjuagándote la mirada mientras mirabas hacia el mundo desde el borde de tus miedos, y te sosteníamos bien fuerte, no vaya a ser que en algún impulso de colores algo te hubiese llamado a lanzarte y luchar. No. Siempre supimos cómo sostenerte bien de la cintura y hacerte cariño en las frustraciones hasta que te durmieras. La Consuelo ponía a herir la tetera y mientras despertabas con el silvido del agua caliente Dolores, te preparaba un resignado. Porque así te gustaba fundir tu tímida esencia, al fondo de la taza entre el azúcar pegada y el palito de canela. Sí. Fueron años dulcemente negros mi niña, nunca renegaste de nosotras y ay, nos acogiste tan bien en cada espacio. Y nosotras te contuvimos, te abrazamos tantas veces, encajamos tus flacos brazos en los bolsillos y torcimos con delicadeza tu cuello mientras caminabas por las veredas y siempre el cemento. No iba a ser cosa que te encandilaras de frente al sol.
Felices y conformes en nuestro quehacer, ya comprendo que a tus florecidos ciento cuatro el mundo te parece u lienzo con olor a alcantarilla y rajado de porcelanas rotas. Hediondo y roto. En blanco.
Ya comprendo tu rojo de esperanza, de anhelo renovado y escarchada rabia conmigo por acunarte en mi babosa protección, envenenarte de agua herida para callarte, llenarte los gritos de azúcar.
Vamos Dolores, Soledad, Consuelo, Crucificción, Afligida. Hemos comprendido que la niña se hizo grande y no se toma ni se enreda de nuestros huesos para cruzar la callesita. Tiene mano y traza, tiene garganta y nos grita ahora, apunta con rabia hacia nosotras y una gotita de alegría entre tristeza, yo sé que tristeza, corre con rimel por la mejilla.
Nos disolvemos, evaporamos, extinguimos. Desaparecemos. Ni la Socorro se libra de la sentencia con olor a gladiolo que la niña tira encima sonriendo tiernamente. Y eso que la queríamos tanto. Malagradecida, ahora se queda de rodillas encima de las tumbas, esperando a la muerte, mientras la muerte siga pareciendo una idea hermosa y salvaje. Luchando entre tanto, con los puños abiertos y una mirada apretada, total, yo sé que el té siempre te gustó y una tarde cuando llueva, me llamarás para que nos tomemos uno, niña. Hagamos cariño encima de la desesperanza bienvenida, ya muerta desde hoy.
"HASTA LUEGO"
Ha llegado la hora de retirarse
Estoy agradecido de todos
Tanto de los amigos complacientes
Como de los enemigos frenéticos
¡Inolvidables personajes sagrados!
Miserble de mí
Si no hubiera logrado granjearme
La antipatía casi general:
¡Salve perros felices
Que salieron a ladrarme al camino!
Me despido de ustedes
Con la mayor alegría del mundo.
Gracias, de nuevo, gracias
Reconozco que se me caen las lágrimas
Volveremos a vernos
En el mar, en la tierra donde sea.
Pórtense bien, escriban
Sigan haciendo pan
Continúen tejiendo telarañas
Les deseo toda clase de parabienes:
Entre los cucuruchos
De esos árboles que llamamos cipreses
Los espero con dientes y muelas.
Estoy agradecido de todos
Tanto de los amigos complacientes
Como de los enemigos frenéticos
¡Inolvidables personajes sagrados!
Miserble de mí
Si no hubiera logrado granjearme
La antipatía casi general:
¡Salve perros felices
Que salieron a ladrarme al camino!
Me despido de ustedes
Con la mayor alegría del mundo.
Gracias, de nuevo, gracias
Reconozco que se me caen las lágrimas
Volveremos a vernos
En el mar, en la tierra donde sea.
Pórtense bien, escriban
Sigan haciendo pan
Continúen tejiendo telarañas
Les deseo toda clase de parabienes:
Entre los cucuruchos
De esos árboles que llamamos cipreses
Los espero con dientes y muelas.
los años son crudos, abuela.
Me decía mi hermana, a la que le gusta -tanto como a mí- venir a verte, que nos llamamos Panoteca porque solamente vendemos pan y manteca: parece que una vez se lo creí. Como cualquier panadería/supermercado sin mucho brillo, se compone de dos pisos no más, pero la muy-muy presume de ascensor rayado y pasado a pichí. La Juguetina otra vez, va bien famosa en Noche Buena por arrastrar unas colas infinitas en juguetes: los de moda, artesanales y los inventados. Hasta intentaban ocultarme las compras contando la leyenda que ni el más atrevido llegó a recorrerla de punta a punta. La feria del sábado, calurosa y animosa, se ajusta la falda y baja su escote para ofrecerle a las gentes -grandes y de bigotes- sopaipillas con aceite usado, italianos a tres-cincuenta, repuestos de lo que sea, ropas ajenas y otras cosas por ahí. Pero, desde la ventana, eso nunca se ve.
( dos años y medio)
( tres años crudos)
(olvidé cómo llegar en bicicleta)
No hay Cuasimodos, ni viejas del uno-por-ciento con bolsas de pan y copuchando sin prisa. Estoy yo, sentada en una escalera, maldiciendo al frío, sintiendo cada vez de cerca la marihuana y sus miradas chorizas. Estoy viendo hacia tu casa, que de alguien más es ahora. La miro desde fuera y pienso que ahora bien puedo llegar a tiempo record hasta tu barrio -Metro de Santiago por medio- y asombrarme con la versión cabaretera de la feria nocturna, comprarme una chaqueta a quinientos pesos y lucirla para Navidad, llegando tal vez hasta la punta misma de la Juguetina.
(dos años y medio)
(tres años crudos)
(entrar a tu casa)
Puedo sumirme en el frío y en la inmensidad del agua podrida, porque de santo nada le va quedando a Pablo, mucho menos sabe nadar. Ahora me extiende una mano de uñas sucias y cicatrices desde afuera. Ya no vende ni pan ni manteca, no guarda cáscaras de naranja para quemarlas en la estufa y tampoco abraza. El naufragante se afirma del cable de la luz para seguir con vida.
Pablito se deja ahogar. Transformando a mi Pudahuel en uno que ya no revuelve la ventana.
( dos años y medio)
( tres años crudos)
(olvidé cómo llegar en bicicleta)
No hay Cuasimodos, ni viejas del uno-por-ciento con bolsas de pan y copuchando sin prisa. Estoy yo, sentada en una escalera, maldiciendo al frío, sintiendo cada vez de cerca la marihuana y sus miradas chorizas. Estoy viendo hacia tu casa, que de alguien más es ahora. La miro desde fuera y pienso que ahora bien puedo llegar a tiempo record hasta tu barrio -Metro de Santiago por medio- y asombrarme con la versión cabaretera de la feria nocturna, comprarme una chaqueta a quinientos pesos y lucirla para Navidad, llegando tal vez hasta la punta misma de la Juguetina.
(dos años y medio)
(tres años crudos)
(entrar a tu casa)
Puedo sumirme en el frío y en la inmensidad del agua podrida, porque de santo nada le va quedando a Pablo, mucho menos sabe nadar. Ahora me extiende una mano de uñas sucias y cicatrices desde afuera. Ya no vende ni pan ni manteca, no guarda cáscaras de naranja para quemarlas en la estufa y tampoco abraza. El naufragante se afirma del cable de la luz para seguir con vida.
Pablito se deja ahogar. Transformando a mi Pudahuel en uno que ya no revuelve la ventana.
enero 23, 2014
viuda rojA
De punta en negro, viuda de un país o más bien un continente. Una cicatriz que le surca la sonrisa picarona hasta las arruguitas de la mirada. Una cicatriz que le dibujó un hiriente sarcasmo bien rojo compañero, cuando el partido de sus amores no hizo más que burlarse y dar la espalda. Entonces él les puso el culo, y soñó un pedazo de cielo rojo para los que nazcan con la alita rota, para que -se- vuelen una revolución media enferma, media que ni ganas tiene de seguir la lucha.
Agarrándote la garganta todo el tiempo, sin descuidarse como si tuvieras un horror tímido de perder la voz de nuevo, de que ese vozarrón de ultra tumba que te acompaña las consignas se te fuera a escapar de los labios, como un beso susurro de tu pasado remendar.
Me acuerdo y retumba ahora, dijiste o más bien ronroneaste: "No fumo, le dije. Entonces no fumaba, ni pitiaba, ni tomaba ni jalaba. Sólo amaba. Amaba con la furiosa pasión de los diecisiete años"
Y entonces todos estremecimos -¿o fui solo yo?-. En fin, nos conmovimos.
No te siento padre, no te siento madre. Creo que ni amiga loca con quien salir a marchar. Yo pienso que gritaste hasta enmudecer simplemente, y que ya nunca sabré lo que habría sido escuchar un poema proleta bien callejero, bien culeado a través de tu voz natal. Que dijera puras verdades escondidas de un país que muchas veces, concentra todo su bodrio en una pura esquina de San Antonio, cerca del Mapocho.
No, nací y para siempre escuchando el carraspeo adolorido de tus historias, escuchando un popurrí de vejestorios musicales que se marean en una radio; que hablan de tus amores, los que soñaste y perdiste cientos de veces hasta escribirlo, hasta escribirlo letra a letrita.
Y entonces gracias porque lo leí. Lo leí todo desde el corazón golondrina hasta un amorío desteñido. Leí hasta tu último suspiro y me crece ahora un cariño extraño, desconocido y que me escarcha los sentidos en cada viaje realizado, en cada capitalino deambular de la ciudad contigo. De la ciudad sin ti.
Pedro Lemebel, esta noche has estado maravilloso, magnífico, estupendo y divino. Y a pesar de echarme al bolsillo los horrores manifiestos que me causa el GAM, concurrí y me endulzaste todo juicio con cada una de tus cantaditas palabras: "Aquí yo los dejé entrar a todos, aunque fuese en el suelo porque esta huea la construyó Allende pa'l pueblo. Convirtieron esta huea en un mall ahora". Rasgueaste tus palabras , que al parecer dolían y aún así, salieron de la boca entre sonrisas coquetonas e ilusionadas, veladas por el único discurso político que llego a creer hoy día. Tanta tonta junta, oye... hace falta quedarnos, no arrancar. Hace falta que te acurruques en la humedad ya conocida de tus aventuras y relates un cuentito más, arrullado de boleros infinitos que humean y esperan, antes de dormirnos.
"Sécate esas lágrimas niña, nos quedan tantos muertos por los que llorar aún"
Agarrándote la garganta todo el tiempo, sin descuidarse como si tuvieras un horror tímido de perder la voz de nuevo, de que ese vozarrón de ultra tumba que te acompaña las consignas se te fuera a escapar de los labios, como un beso susurro de tu pasado remendar.
Me acuerdo y retumba ahora, dijiste o más bien ronroneaste: "No fumo, le dije. Entonces no fumaba, ni pitiaba, ni tomaba ni jalaba. Sólo amaba. Amaba con la furiosa pasión de los diecisiete años"
Y entonces todos estremecimos -¿o fui solo yo?-. En fin, nos conmovimos.
No te siento padre, no te siento madre. Creo que ni amiga loca con quien salir a marchar. Yo pienso que gritaste hasta enmudecer simplemente, y que ya nunca sabré lo que habría sido escuchar un poema proleta bien callejero, bien culeado a través de tu voz natal. Que dijera puras verdades escondidas de un país que muchas veces, concentra todo su bodrio en una pura esquina de San Antonio, cerca del Mapocho.
No, nací y para siempre escuchando el carraspeo adolorido de tus historias, escuchando un popurrí de vejestorios musicales que se marean en una radio; que hablan de tus amores, los que soñaste y perdiste cientos de veces hasta escribirlo, hasta escribirlo letra a letrita.
Y entonces gracias porque lo leí. Lo leí todo desde el corazón golondrina hasta un amorío desteñido. Leí hasta tu último suspiro y me crece ahora un cariño extraño, desconocido y que me escarcha los sentidos en cada viaje realizado, en cada capitalino deambular de la ciudad contigo. De la ciudad sin ti.
Pedro Lemebel, esta noche has estado maravilloso, magnífico, estupendo y divino. Y a pesar de echarme al bolsillo los horrores manifiestos que me causa el GAM, concurrí y me endulzaste todo juicio con cada una de tus cantaditas palabras: "Aquí yo los dejé entrar a todos, aunque fuese en el suelo porque esta huea la construyó Allende pa'l pueblo. Convirtieron esta huea en un mall ahora". Rasgueaste tus palabras , que al parecer dolían y aún así, salieron de la boca entre sonrisas coquetonas e ilusionadas, veladas por el único discurso político que llego a creer hoy día. Tanta tonta junta, oye... hace falta quedarnos, no arrancar. Hace falta que te acurruques en la humedad ya conocida de tus aventuras y relates un cuentito más, arrullado de boleros infinitos que humean y esperan, antes de dormirnos.
"Sécate esas lágrimas niña, nos quedan tantos muertos por los que llorar aún"
Resistimos y bailamos (o la cumbia de la Resistencia)
Fue tal vez con el Chico y la escoba que dejó en las
nacientes primaveras festivaleras que remecían las jornadas en el Barrio Yungay.
La Floripondio, que llevaba sus años en el rubro, llamando la atención desde su
nombre florido y sus sonidos panketas, invitando a bailar y movernos
frenéticos, volviéndonos monos. La Conmoción de las máscaras rojo sangre,
sangre ardiendo rumbeando y carnavaleando el año entero, como si siempre
Primavera, como si la vida siempre fiesta.
Lo cierto es que de un tiempo a estos días,
coincidiendo precisamente con el madurar de una infantería que buscó entre parches,
chapitas y un montón de cimarras al Eurocentro el reconocimiento de sus pares y
los más grandes, un revoltoso montón de nombres populachos e ingeniosos,
llegaron inmiscuyéndose entre cientos de nudos auriculares, rompiendo
tranquilos y depresivos viajes en metro, con el güiro y la melódica. Es cuando
surge en Chile el movimiento cumbiero: La nueva pachanga.
Cuando las “tribus urbanas” llenaron las discos con
sus zapatillas anchas y pulseras flúor, era entonces un sonido reggeatonero,
que respondía a beats electrónicos,
artificiales y monótonos lo que perreaba en las radios. Carretes dispersos y
extraviados teñían las actitudes juveniles de colores opacos y sombras
nocturnas, impulsando al “futuro de Chile” hacia un deambular desorientado, que
no hallaba siquiera un rasgo de chilenidad en alguna de sus prácticas. Desde rincones
emborrachados se movían apretados y lentamente, cerrando los ojos marcaban un
paso que a luces taciturnas sólo reflejaban vergüenza y un escape a los
problemas. Un dudoso reconocimiento a sus propias identidades.
Sin embargo, toda esta búsqueda no se sitúa más que
como un viaje, el estado transitorio que posiciona a los ruidos pachangueros
entre las esferas cada vez más cotidianas del latido chilenero. Cuando las cumbias cebolleras sólo
encontraban una pista de baile en viejos matrimonios y despedidas de un año
más, el imaginario juvenil se pone en marcha con su proceso de reciclaje y
reivindicación: se aburre de un ritmo lascivo que nunca dijo algo. Se para y
enfrenta a su realidad. La búsqueda de un sonido transgresor que rompa con la
secuencia inactiva que aportan las melodías del entonces. El empoderamiento
musical por parte de la muchachada, que resignifica la cebolla vejestoria del
bailoteo popular y comienza a cantar de amores perdidos, coqueteos inocentes,
que la vida es puro carnaval y, sobre todo, un despertar de la generación. La
lucidez que despabila y echa mano de las mejores herramientas que posee: el
tiempo a su favor y el vigor de un latido que vuelca nuevas reflexiones
críticas hacia instrumentos cálidos y caseros, entre colores y el
reconocimiento pleno de un sistema que los mantuvo ausentes y adormilados.
Es Villa Cariño, Aquiles Baeza, Juana Fe, Guachupé, La
Guacha, Combo Ginebra, Tomo Como Rey y un sinfín de bandas vacilonas que se
enfilan y dan nueva a la nueva voz resistente y combativa de la juventud
chilena. Una resistencia embestida de alegrías melódicas que bailan presentes a
la luz de sol; sin esconderse en locales exclusivos ofrecen sus sonidos desde y
hacia todas las esquinas. Historias simples, cotidianas que nos identifican y
mejor, incluyen a cuanto tímido lo escuche. Los cabros cumbiancheros se toman
los escenarios y como en un juego de espejos escarchados, son reflejo puro de
la idiosincrasia y cultura nacional.
Se contrarresta entonces, lo perdido con lo encontrado,
un baile pánfilo y escondido como culpable de sí mismo con la reconciliación de
una nueva construcción identitaria sin miedo ni restricciones. Un alma que
escucha un ruidito mil tambores y le zapatean los sentidos, se lanza a la
coreografía improvisada de su libertad juvenil en medio de la plaza, del
festival, en medio de una marcha estudiantil o al término de esta. Un grito
fuerte de consignas que esta vez, parecen convincentes y sinceras.
Por las calles que se enhebran a lo largo de un país
flaquito pero firme, se escuchan las nuevas alegrías pachangueras de la multitud.
Reconciliación con alegrías perdidas, un hallazgo del sonido y así salimos a
rumbear. En el Chile de hoy, ya no nos escondemos. Sin rencor, sin amargura,
resignificamos las heridas que van cicatrizando a punta de carnaval. En fin, resistimos
y bailamos.
enero 17, 2014
me encendí
La indómita luz
se hizo carne en mí
y lo dejé todo,
por esta soledad
y leo revistas,
en la tentación
mi cuerpo se cae
y solo veo la cruz
al amanecer
entonces rezo
rezo por vos
Morí por no morir
y me entregué
y lo dejé todo
por esta soledad
ya se hizo de noche,
y ahora estoy aquí
hice el sacrificio
y abracé la cruz
al amanecer
entonces rezo
rezo por vos
y curé mis heridas
y me encendí de amor
y quemé las cortinas
y me encendí de amor
de amor sagrado
y entonces rezo
entonces rezo
y rezo por vos.
/ los esquizofrénicos del barrio tenían razón.
escuché a Charly García y bailé sola, y era feliz. Tenía el corazón roto y me puse a llorar, y entonces una pena tan grande floreció dentro de mí. Y me encendí de amor.
Seguí bailando, sola.
se hizo carne en mí
y lo dejé todo,
por esta soledad
y leo revistas,
en la tentación
mi cuerpo se cae
y solo veo la cruz
al amanecer
entonces rezo
rezo por vos
Morí por no morir
y me entregué
y lo dejé todo
por esta soledad
ya se hizo de noche,
y ahora estoy aquí
hice el sacrificio
y abracé la cruz
al amanecer
entonces rezo
rezo por vos
y curé mis heridas
y me encendí de amor
y quemé las cortinas
y me encendí de amor
de amor sagrado
y entonces rezo
entonces rezo
y rezo por vos.
/ los esquizofrénicos del barrio tenían razón.
escuché a Charly García y bailé sola, y era feliz. Tenía el corazón roto y me puse a llorar, y entonces una pena tan grande floreció dentro de mí. Y me encendí de amor.
Seguí bailando, sola.
enero 13, 2014
enero 12, 2014
quemados bajo el vuelo fulgurante
dentro de mí, y más allá, cocido al sol y sin edad
HOY SIGO CANTANDO A LA FE
Rastillada y Maternal
cuando tu voz se haya perdido entre medio de los timbales electrónicos, de la prisa de los siglos, entre medio de las tumbas de los amigos que lograron sobremorir a cubierta.
cuando el corazón tuyo
universal,
sin edad se llene de canas se llene de callejón y se vacíe de la agudeza que siempre
- subiendo el cerro el frío de adueñó de mi actitud y mi gesto -
- cruzando mis brazos contra el pecho en la noche como un niño enfermo -
vuelve todo
regresa todo
siento que me cabe todo que puedo seguir queriendo
que puedo seguir juntando letritas como flores
y caminando
HOY SIGO CANTANDO A LA FE
Rastillada y Maternal
cuando tu voz se haya perdido entre medio de los timbales electrónicos, de la prisa de los siglos, entre medio de las tumbas de los amigos que lograron sobremorir a cubierta.
cuando el corazón tuyo
universal,
sin edad se llene de canas se llene de callejón y se vacíe de la agudeza que siempre
- subiendo el cerro el frío de adueñó de mi actitud y mi gesto -
- cruzando mis brazos contra el pecho en la noche como un niño enfermo -
vuelve todo
regresa todo
siento que me cabe todo que puedo seguir queriendo
que puedo seguir juntando letritas como flores
y caminando
enero 08, 2014
plegaria
todavía hay olor a quemado
¿a qué hora abren el cementerio?
se hizo de noche, tomamos nos curamos, nos curamos raja como dicen, escuchamos victor jara y unas cumbias argentinas, villeras como dicen, compramos entradas para los conciertos del verano, planeamos leer libros, literatura latinoamerica para reconocernos en este lodazal, sudamérica como dicen. Se hizo de noche otra vez, nos saltamos un par de días a veces, de vez en cuando, de cuando en vez despertamos más o menos temprano para cachar que el sol sí se aparece en los patios de nuestras casas, de estas guaridas que no pueden ocultarnos, que no podrán escondernos por mucho tiempo. Vimos pasar muchos carros de bomberos mientras bailábamos, todavía está este olor a quemado. Recuerdo que en el campo siempre es así, está ese olor chamuscado porque hace frío en las mañanas y hay que quemar, hacer un fueguito. Aquí, nosotros hacemos un fueguito también, y nos marihuaneamos felices, ligeros, palomitos ay. La Loreto baila, no para de moverse. Ya no soporto el olor a quemado. Era como estar en el campo, como si no estuviera aquí pero yo sé que seguimos aquí.
sigue habiendo olor a quemado, todo se incendió.
quedó hecho polvo negro y el humo nos está invadiendo, me está habitando.
señor, a qué hora abren el cementerio.
¿a qué hora abren el cementerio?
se hizo de noche, tomamos nos curamos, nos curamos raja como dicen, escuchamos victor jara y unas cumbias argentinas, villeras como dicen, compramos entradas para los conciertos del verano, planeamos leer libros, literatura latinoamerica para reconocernos en este lodazal, sudamérica como dicen. Se hizo de noche otra vez, nos saltamos un par de días a veces, de vez en cuando, de cuando en vez despertamos más o menos temprano para cachar que el sol sí se aparece en los patios de nuestras casas, de estas guaridas que no pueden ocultarnos, que no podrán escondernos por mucho tiempo. Vimos pasar muchos carros de bomberos mientras bailábamos, todavía está este olor a quemado. Recuerdo que en el campo siempre es así, está ese olor chamuscado porque hace frío en las mañanas y hay que quemar, hacer un fueguito. Aquí, nosotros hacemos un fueguito también, y nos marihuaneamos felices, ligeros, palomitos ay. La Loreto baila, no para de moverse. Ya no soporto el olor a quemado. Era como estar en el campo, como si no estuviera aquí pero yo sé que seguimos aquí.
sigue habiendo olor a quemado, todo se incendió.
quedó hecho polvo negro y el humo nos está invadiendo, me está habitando.
señor, a qué hora abren el cementerio.
pasó la noche de todas las sangres
pintando un pez rojo en las blancas puertas
había flautas y vino en las copas
había máscaras de una comedia
pasó la noche de todas las sangres
mujer desnuda en la luz de la alcoba
luce el poder de la luna en la carne
y dale a remo tu leche de loba
pasó la noche de todas las sangres
pasó la muerte cambiando de formas
tembló el deseo en las uvas brillantes
como una aroma de sexo en la boca
pasó la noche de todas las sangres
amor, la vida es un golpe de rosas
como el desorden de un cuerno en el aire
como la luz que aparece estas cosas
pintando un pez rojo en las blancas puertas
había flautas y vino en las copas
había máscaras de una comedia
pasó la noche de todas las sangres
mujer desnuda en la luz de la alcoba
luce el poder de la luna en la carne
y dale a remo tu leche de loba
pasó la noche de todas las sangres
pasó la muerte cambiando de formas
tembló el deseo en las uvas brillantes
como una aroma de sexo en la boca
pasó la noche de todas las sangres
amor, la vida es un golpe de rosas
como el desorden de un cuerno en el aire
como la luz que aparece estas cosas
enero 03, 2014
Cristóbal
Vuelvo como
por una fuerza magnética en la corriente del río
pero esta no es mi casa
hoy día el cielo, rosado, amable, tierno
tan doliente
Esta vez me acerco de verdad,
conduciendo los pies hacia un lado
Quise morirme, traté de morirme
y pensar en un regreso
clava siempre los sentidos con un dolor agobiante
de vísceras de úlcera
al intento de muerte le urge que lo encierren y la muerte
no tiene más espacio
que este, la lucidez.
pero esta no es mi casa
hoy día el cielo, rosado, amable, tierno
tan doliente
Esta vez me acerco de verdad,
conduciendo los pies hacia un lado
Quise morirme, traté de morirme
y pensar en un regreso
clava siempre los sentidos con un dolor agobiante
de vísceras de úlcera
al intento de muerte le urge que lo encierren y la muerte
no tiene más espacio
que este, la lucidez.
Pienso en volver
regresar por un atajo llano hacia el vientre
de mi Madre y con mis
pequeñas manos ahorcarme el renacuajo envase
que mi madre me salve de lo que viene
salvarla a ella
Que dé a luz ese dolor emancipador, salvarnos Mamá
Entonces quisiera nacer envuelta en la ceguera de los demás
ser muerte amorosa inmiscuyéndose por fin en lo que hasta
ahora me fue oculto y negado, porque esta
nunca fue mi Casa.
regresar por un atajo llano hacia el vientre
de mi Madre y con mis
pequeñas manos ahorcarme el renacuajo envase
que mi madre me salve de lo que viene
salvarla a ella
Que dé a luz ese dolor emancipador, salvarnos Mamá
Entonces quisiera nacer envuelta en la ceguera de los demás
ser muerte amorosa inmiscuyéndose por fin en lo que hasta
ahora me fue oculto y negado, porque esta
nunca fue mi Casa.
Ahora
Virgen, virgen y Muerta puedo caminar por la baranda
al favor de la rivera:
veo las algas que crecen como trapos
bajo el puente y a los niños trepando hacia abajo
hay cortes en sus cuellos por los que respiran y sobremueren
Niños anfibios que vuelven al agua porque esta es su casa-
No puedo dejar de llover, el dolor es ácido que me quema la piel
muerta y no puedo desaparecer de las llamas del fuego
Esta es su casa, me digo
aunque los vistan les cierren el cuello, los sobrevivan
aprendan a escribir y pintar ellos vendrán por las Noches
a sumergirse en el agua,
a masturbarse con profunda pena contra las murallas de ladrillo húmedo
¡Deben dejarlos! ¡Esta es su casa!
Recuerdo que en vida jamás miré a los niños ni rostro alguno
porque todo el mundo hablaba tan fuerte
y no se entendía, ni se consolaba
que yo podía imaginar cientos de máscaras horribles
yo sabía lo que eran, no tenía que mirar
al favor de la rivera:
veo las algas que crecen como trapos
bajo el puente y a los niños trepando hacia abajo
hay cortes en sus cuellos por los que respiran y sobremueren
Niños anfibios que vuelven al agua porque esta es su casa-
No puedo dejar de llover, el dolor es ácido que me quema la piel
muerta y no puedo desaparecer de las llamas del fuego
Esta es su casa, me digo
aunque los vistan les cierren el cuello, los sobrevivan
aprendan a escribir y pintar ellos vendrán por las Noches
a sumergirse en el agua,
a masturbarse con profunda pena contra las murallas de ladrillo húmedo
¡Deben dejarlos! ¡Esta es su casa!
Recuerdo que en vida jamás miré a los niños ni rostro alguno
porque todo el mundo hablaba tan fuerte
y no se entendía, ni se consolaba
que yo podía imaginar cientos de máscaras horribles
yo sabía lo que eran, no tenía que mirar
ahora apenas son gemidos
debilitándose a los pasos
una voz extinguida que clama
que pide.
Debo mirarlos, levanto la calavera florida de mi segunda vida en esta muerte
y están todos aquí,
medios conformes, sonriendo a medio filo
Desvío la mirada y el arrebol pintó la virgen del San Cristóbal rosada
con sus brazos extendidos hacia mis niños reptiles
Inmutable, bajo el cielo tierno
Qué hija de Puta.
Por primera vez me pregunto por la madre de María, y ahora muerta me doy cuenta, me parece que soy yo. Esa soy yo. Sonrío.
A
tiempo viví.una voz extinguida que clama
que pide.
Debo mirarlos, levanto la calavera florida de mi segunda vida en esta muerte
y están todos aquí,
medios conformes, sonriendo a medio filo
Desvío la mirada y el arrebol pintó la virgen del San Cristóbal rosada
con sus brazos extendidos hacia mis niños reptiles
Inmutable, bajo el cielo tierno
Qué hija de Puta.
Por primera vez me pregunto por la madre de María, y ahora muerta me doy cuenta, me parece que soy yo. Esa soy yo. Sonrío.
A tiempo he muerto.
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