Ah, lo del metro... entonces uno se baja en la estación Cementerios.
Pasa por esas puertitas que siempre me han gustado, que son pequeñas y se abren hacia adelante no más, uno da vuelta a la izquierda y se enfrenta con dos opciones. Dos puntos, guión al margen.
- Uno puede quedarse estancadado pensando, maldiciendo y echándole la culpa a cosas que nada tienen que ver, pero estás tan dolido que uno se siente en el derecho de mandar bien lejos todo lo que se supone importa. Uno sufre, uno llora todo lo que quiere porque es el camino más fácil que uno puede tomar, lo que está a la mano y no es complicado. Pero a uno terminan por acabársele las lágrimas en algún momento y se queda como fantasma, como un alma perdida que no se siente cansada, que no siente nada porque uno quiso que así fuera, uno quiso hacer lo que todos hacen porque pensó que era lo más fácil, porque uno no pensó que para llorar no haces esfuerzos, que sufrir nada cuesta y si todos lo hacen uno también lo hará porque es lo que mejor le sale, hay como un don en uno.
- Pero uno podría pensar con la cabeza más fría, podría dejarse de lágrimas que le ahogan el alma, y si uno se lo propone elige el camino cuesta arriba, el que tiene como destino algo mejor que un sendero de línea recta de paso lento y desorientado. Uno puede llegar hasta arriba y deleitarse con el paisaje, el viento podría acariciarle el rostro cansado y sediento de cosas nuevas, el cielo celeste podría reflejar la esperanza en los ojos de uno que después de tanto haber escalado cree merecer dicha y experiencias que a uno lo hagan ser feliz de verdad, las personas se podrían ver al fin nítidas, concretas y reales, con sonrisas que le gritan en el rostro "¡Lo hiciste!", entonces uno, orgulloso, realmente se sentiría feliz, satisfecho y querría llorar; pero en ésta parte del asunto, ya no serían las mismas lágrimas que uno siente caer por sus ojos inquietos...
Entonces, fue justo en ese momento cuando decidí dar dos pasos más a la derecha, desviándome de la escalera mecánica que atestada de gente subía, lenta, llorona y sufrida. Y subir por la escalera normal.
¿Ya ves cómo el metro puede cambiarte la vida? (♥)