Las personas están tan emocionadas; planean cambiar sus swich's, hacer borrón y cuenta nueva para poder partir de cero una nueva vida, con otro nuevo estilo de vida que deje atrás todo lo malo que vivieron a lo largo de estos trescientos sesenta y cinco días húmedos de lágrimas, fatigados de la espera e ilusiones llenas de fantasía y sueños, dolidos de decepción, sordos de tanta risa y quién sabe cuántas cosas más.
Yo digo que no es más que un cambio de calendario.
Yo digo que si hoy tengo ganas de maldecirlos a todos y a todo, es muy probable que mañana amanezca sintiéndome igual, y pasado... y pasado también.
Yo digo que si alguien tiene pena hoy, mañana también la tendrá y el que ya no viva en el año del Bicentenario NO LO HARÁ CAMBIAR.
No se puede borrar lo que ya se vivió porque no somos computadores que podamos formatear, en vez de tratar de olvidar ¿por qué no acostumbrarse a vivir y aprender de ello? Es más lindo; cultivas los recuerdos, les guardas un espacio en tu corazón y no dejas que se vayan porque son parte de ti y lo que eres.
Despertando otro día como en un sábado del dos mil diez... o un miércoles del dos mil nueve por qué no, exhalando e inhalando el mismo aire de los demás y esperando que algo bueno suceda. ¡No hay diferencia!
Ve a cambiar tu calendario, al diablo con el simbolismo y hagámoslo práctico. Hoy pásalo bien y disfruta con los tuyos, ¿mañana? puedes volver a sentirte tal cuál como lo hiciste el año viejo.
Pero feliz año nuevo pa' qué llorai po (: