Ya está sabido, hermanos: Fuimos condenados desde la cuna. La búsqueda a tientas de los colores del cielo, bailando desde el dintel de nuestras habitaciones.
Hay que mucho llorar y doler antes de sonreírse, que te están bailando de día, de tarde y antes de anochecer; sin cansancio y sin horarios, esperan humearse la pena matarla en el armario.
Pienso que como bien existe el bien, también existe lo malo. Es que algunos de terno y corbata llegan a las ochenta velas en sus pasteles, esos nos dicen que el cielo es azul, que la guitarra no tiene alas y el que sale a la calle a gritar merecía las balas.
pd. y aquí entre nos, tuve que buscar en google palabras que rimasen con "horarios".