Pudo ser como un Sol brillando en medio del verano, pudo ser que se fuera como arena entre las manos, fue tal vez que nació como una flor en Primavera, pudo ser un amor para durar la vida entera. Pero, cuando el destino juega su mano, amor, nadie sabe el final. Iba yo sobre el tren silbando un swing cada mañana, te veía pasar mirando ausente en tu ventana, al revés, al revés de cómo viven los mortales, me enamoré de ti siempre detrás de los cristales. Pero la vida cambia de color, amor, según cambia el cristal. Cuando quise subir para encontrarte por la acera, te veía pasar bajando a prisa la escalera, preguntando por ti hasta por la boletería, llegué incluso a pensar que ningún otro te veía. Pero, las escaleras vienen y van, amor, los amores también. Pero el tiempo pasó y una mañana iluminada me encontré sin querer en mi vagón con tu mirada, la verdad no sé si fue lo inesperado, o tal vez a soñarte ya me había acostumbrado. Pero, pasó que cuando te tuve a mano, amor, no te pude ni hablar. Pero, los laberintos tienen su encanto, amor... Hoy voy a salirte a buscar otra vez.
SWING DEL TREN.