en mi pecho proclamo y me niego
al perdón y olvido por la muerte de mis hijos
y los ahogados vivos que no insisten
porque ya no insisten lloro por ello
ni resisten, ni construyen
ellos solamente aguantan.
enero 17, 2010
Así están las cosas.
Después de quince años a uno no le queda más que acostumbrarse.