No estoy aquí para adularte ni hacerte oda.
¿Qué no sabes que fallar, ya no está de moda?
Tú cielo, sabes bien cuál es tu deber
Nunca ha sido exagerado lo que pido
Yo simplemente me quedo ahí, y te miro.
Pero qué es lo que lo hace diferente...
Estoy estancada, cielo, me quedé así
Ya no sé qué será de mí, qué será de ti¿Acaso esto sólo sucede porque sí?
Aquellos días con cierto sabor a añejo
Y un poquito del recuerdo más viejo
Eras tú, cielo, el lienzo de mis respuestas
Pero ahora ni eso, lo llevo todo a cuestas.
Adónde se fue mi tranquilidad y la paz
Yo sólo veo frustración, que ya no quiero más.
Aquí estoy, para advertirte, cielo:
Que si te empeñas en no ayudarme, en fallarme
Puede que mañana ya no puedas salvarme.
Pero yo espero, espero que los minutos me sobran
Yo miro, miro que la fatiga de mis ojos no me detengan
Y porfavor, mi querido cielo... que tu gran sabiduría,
tus dones todos todos, ya vengan. Ya vengan.
Pseudopoema o lo que sea.
No acepto tus críticas por muy constructivas que sean.
Mi mente se resecó.
