No, tampoco de privarme del placer ése, de tirar mierda a diestra y siniestra.
Si no se notó antes, bien. Pero mi actitud fue un tanto más sutil... pues dejé que las escenas que de color rebosaban, fueran destiñendo sus significados a un paso bien lentito, para que el cambio no se notase a primera vista, ni a segunda. ¡Mira que tal vez ni a la tercera se dieron cuenta!; ¿Miedo? ¿Conveniencia? ¿Egoísmo? ¿MALDAD? Jamás fui ni seré partidaria de ello... es que... me demoré tanto en desempañar el dichoso espejito de las verdades, que terminé por entender que esas manchas no se esfumarían por mucho que el Sol del día les diera calor, no. Calendarios en la basura, no sabes cuántos ni cuan marcada llevo la cuenta en la memoria.
Ahora estoy aquí, igual que siempre, sin más que recuerdos en mis bolsillos, caminando con decisión hacia otra historia de telenovela mexicana con la que volverán a destrozarme el corazón una y mil veces.
¿No le llamaría a eso genuina libertad? Y vaya precio que debo pagar por ella.
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ASÍ QUE . . .
Ahora estoy aquí, igual que siempre, sin más que recuerdos en mis bolsillos, caminando con decisión hacia otra historia de telenovela mexicana con la que volverán a destrozarme el corazón una y mil veces.
¿No le llamaría a eso genuina libertad? Y vaya precio que debo pagar por ella.
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Aquí no culpamos a nadie.
Aquí nadie se/te victimiza.
Aquí no criticamos lo que hiciste.
Aquí NO SE PERDONA.
No planeamos hacer del rencor el eje de la vida, sino más bien deshacernos de las fantasías de los 15 y los estándares de amistad que llegaban más allá de una utopía -arma mortal infalible, especialista en dejar secuelas a largo plazo- y afrontar la situación con ojitos de 17, sonreírles con gesto sincero verdadero honesto, aunque así debamos pasar un siglo de fatalidades primero.
Porque el perdón es cosa seria y con el perdón no se juega.
Porque el perdón es cosa seria y con el perdón no se juega.
(De verdad lo siento, no juego más con el, Señor)
Aunque nos tome la vida entera, ¡Señores! pero en serio, hay que ponerse de puntitas, enfocar más allá del cielo y mirar bien pa'rriba al perdón, allí donde está.
Y alcanzarlo de verdad.
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Y alcanzarlo de verdad.
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ASÍ QUE . . .
Cuidado con eso que tú llamas libertad, no vaya a ser que con tanto rencor y dolor detrás de cada acto, te aprisiones del odio y caigas realmente en una cárcel.