- No me acuerdo de vos. Tengo muy mala memoria. ¿Quién eras?
- Es importante hacerlo. Quiero que me relates tu último optimismo, yo te ofrezco mi última confianza.
- La esperanza tan dulce, tan pulida. Tan triste.
La promesa tan leve no me sirve.
- Aunque sea un trueque mínimo, debemos cotejarnos.
- No me sirve tan mansa la esperanza, la rabia tan sumisa; tan débil, tan humilde. El furor tan prudente no me sirve. No me sirve tan sabia tanta rabia.
- Estás sola. Estoy solo, por algo somos prójimos. La soledad también puede ser una llama.
- No me quieras. Porfavor, no me quieras. No me quieras, no me quieras.(Basta. Por esta noche cierro la puerta, me pongo el saco, guardo los papelitos donde no hago si no hablar de ti ...
Mentir sobre tu paradero, cuerpo que me has de temblar.)
tengo una soledad tan concurrida.
tan llena de nostalgias y de rostros de vos de adioses hace tiempo y besos bienvenidos de primeras de cambio y de último vagón tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesión por colores tamaño y promesas por época por tacto y por sabor sin un temblor de más me abrazo a tus ausencias que asisten y me asisten con mi rostro de vos estoy lleno de sombras de noches y deseos de risas y alguna maldición mis huéspedes concurren concurren como sueños con sus rencores nuevos su falta de candor yo les pongo una escoba tras la puerta porque quiero estar solo con mi rostro de vos pero el rostro de vos mira a otra parte con sus ojos de amor que ya no aman como víveres que buscan a su hambre miran y miran y apagan mi jornada las paredes se van queda la noche las nostalgias se van no queda nada ya mi rostro de vos cierra los ojos.y es una soledad tan desolada.