qué fácil y bonito es hacerse la invisible.
PD. desde que tengo memoria, me he imaginado cómo será el momento de mi muerte y la forma en que todo transcurrirá en adelante, durante las próximas 24 horas; cómo se van enterando poco a poco los amigos, los que dicen ser mis amigos pero no eran más que conocidos para mí, los parientes del Lago, los de Ptto. Montt, mi profe jefe de 4to medio y Manzanito de matemáticas - la profe de lenguaje que con sus comentarios me subió tantas veces el autoestima sin darse cuenta, preguntándome si conocía tal y tal libro, ayudándome a creerme el cuento de muchacha intelectual - la que era mi mejor amiga y dejé de hablarle, el mejor amigo del que me enamoré y me rompió el corazón, el siguiente mejor amigo que me decepcionó, los tres o cuatro que me iban quedando pero me costaba tanto quererlos y retenerlos por alguna puta bien cabrona razón.
¿Qué harían? ¿Llorarían? ¿Vendrían a mi casa a verme dormir tras el cristal para llenarse la cara de asombro?. Bien, no creo que exista alguien que no lo haya imaginado...
Mientras no pueda hacerlo, me hago la invisible que no se aparece por la detestable ciudad todavía, imaginando que aún me quedan unos días para poder escapar de esta mierda a la que ya empecé a acostumbrarme desde ayer en la tarde. Esta vida de 17 veranos que llevo, con gente que va y viene, va y viene, personas que juegan a la ronda de San Miguel al rededor mío y pretenden enfermarme. Y sí, quise participar de ello pero iban demasiado rápido y no he podido seguirles el ritmo... sólo miré, me marié y sentí náuseas con sus malditas vueltas.
Pero ya he vomitado. Y desde pequeña siempre me he sentido mejor después de hacerlo.