enero 31, 2011

Segundo piso / asiento 24, ventana .-

Si prometen guardar el secreto, pues bien. Lo diré.
Cuando mi mamá salió de mi pieza alegando que siempre hago todo a última hora, y más encima lo hago mal y esas cosas de mamases, subí la música para ahogar ése estúpido ruido que hacen las bolsas cuando apenas las tocas, y en ella metí las converse negras, ésas que tienen una mona de los 8O's bien kitch que se parece a Marilyn Monroe acostada sexymente en cada costado externo de las zapatillas. Si, ésas mismas que tienen la suela un 9O% despegada del género y que a cada paso se levanta y deja al descubierto las patas. Hasta el fondo de la maleta, carajo.

- Anda a cambiarte esas porquerías, por favor
- No
- ANDA A CAMBIÁRTELAS
- POR QUÉ PO, SI YO LAS ESTOY USANDO
- ¿No te da vergüenza?
- No (:
- No las vas a llevar a Ptto Montt.
- JAJAJAJAJAJAJAJA
- Si, ríete no más
- Me río po.

... Minutos, y cuadras pasadas después ...

- Y cree que no las voy a llevar
- JA JA, y cree que las va a llevar
- Pobre ingenua... cree que no las llevaré
- No, no las vas a llevar, será muy difícil quitártelas po'
- JAJAJAJA, y cree que me las va a quitar
- Si si... espérate no más
- QUÉ ESPÉRATE, OH

¡Me va a dar una felicidad tan ñoña y rebelde cuando vea su cara de querer ahorcarme y lanzarme cuánto improperio verbal tenga en su haber, mientras yo la mire conteniendo la risa, con mi cara triunfante y el calzado bien puesto!

Lindas, mis conversitas hermosas.
¡Al sur son los pasajes, compañeros!


Me deseo toda la suerte, y a ti también.
¡Qué tengas un gran viaje!