cuando una casa
con todos los días y toda la rabia que puede contener
y toda la pena que puede contener
y esparramarse e incendiarse
y sigue sin destruirse.
entonces se crea la pequeña revolución:
se caen las paredes
se rasgan las sábanas
se descompone la comida en el refrigerador
se enfrían las tazas
se quiebran las ventanas
se rompen las sillas
se quema la cocina
se inunda el lavamanos
se empolva todo
todos los rincones
salen arañas y tigres
y perros
a veces salen dragones
se consumen velas
se destiñen las fotos
se desmayan
se caen las paredes y se caen las puertas
y uno es la casa, uno es el hogar
entonces ya se sabe dónde ir
porque uno es la casa destruida, respirando a techo abierto
uno es la casa de galpones oxidados y derruidos
agarrándose de los cables de la luz como asesinada
sin soltarse
agarrándose a las latas
a lo que sea
lo que sea que Dios quiera
se crea
se engendra entonces, la revolución.