las telarañas y el pan, y los poemas fueron vivir dentro del recuerdo
así que,
solo puedo suplicar, tener la esperanza
de que ahora vuelvan a hacerlo.
que salgan de sus refugios bajo techo y estos se quemen
que se haga la pequeña revolución revolviendo las camas
inundando
rompiendo
desgarrando
rasguñando
quemando, incendiando
y encuentren en el fuego la llama de Dios.
Se nos quemó todo,
y Dios resucitó.