marzo 05, 2014

mil novecientos treinta y siete

En esta hora recuerdo a todo y todos,
fibradamente, hundidamente en las regiones que
sonido y pluma
golpeando un poco, existen
más allá de la tierra, pero en la tierra comienza un nuevo invierno
un nuevo invierno

de noche sueños negros abiertos por obuses
como sangrientos bueyes
nadie en el alba de las fortificaciones
si no un carro quebrado: silencio, silencio ya de edades
en  vez de golondrinas

en las casas quemadas

desangradas
vacías
con puertas hacia el
cielo