En esta hora recuerdo a todo y todos,
fibradamente, hundidamente en las regiones que
sonido y pluma
golpeando un poco, existen
más allá de la tierra, pero en la tierra comienza un nuevo invierno
un nuevo invierno
de noche sueños negros abiertos por obuses
como sangrientos bueyes
nadie en el alba de las fortificaciones
si no un carro quebrado: silencio, silencio ya de edades
en vez de golondrinas
en las casas quemadas
desangradas
vacías
con puertas hacia el
cielo