Estando todo el día muy patéticamente en el computador, en el fondo sintiéndose un poco culpable por no estar haciendo nada provechoso, gastando luz por las puras, pero esa sensación de culpabilidad no fue tan fuerte como para hacerme apagar el computador, sigue ganando la obsesión enfermiza de tener este aparato prendido, aunque sólo esté aquí sentada en esta silla que como que da calor, mirando la pantalla, mirando los conectados. Casi nadie importante. ¿Por qué tendré a tanta gente que no conozco? Y no les hablo, no me interesa 'hacer nuevos amigos' Y me da paja eliminarlos. Y si me hablan los pongo sin admisión. Francisca estúpida.
Y miro hacia atrás y veo el desastre en el que está envuelta la casa. Y no, la culpabilidad sigue ubicándose en un grado bajísimo. Seguir mirando la pantalla con cara de nada, jodido facebook que no funciona... fuera de servicio supongo, ¡bah! se te ocurre dejar de funcionar cuando más aburrida estoy.
Me pregunto, les pregunto: ¿Hay algo mejor que encontrar un buen artista qué escuchar?
No señor, nada supera esa sensación, como felicidad revuelta con emoción por haber descubierto una nueva cosa para escuchar, la ansiedad de que Ares baje rápido las canciones, querer escucharlas todas. ¡Te amo, querido Ares! Siempre cuando descubro algo nuevo qué escuchar no se pone mañoso y me descarga las canciones increíblemente rápido. Amé la jodida voz de Silvio Rodríguez ♥.♥ y malditas letras lindas que antes no me hubieran llamado la atención.
Bien, el aburrimiento aumenta y también con el la culpabilidad. Miro hacia atrás ¿Para qué lo evito? Si sé que cuando mi mamá se despierte (Y no sé cómo mierda puede estar durmiendo con este calor sofocante) me va a pichuliar por estar aquí, mirando la pantalla, y con esta cagá en la casa.
Hago mi cama, ¡Qué bacan poder poner música con el mx. de volumen sin que nadie te reprima! Aspiro, procedo al baño asdad qué desastre wn, curioso curioso... no me dió rabia ni quise hacer pataleta como acostumbro. Es que estaba tan asqueroso... parecía baño público y verdaderamente me dieron ganas de limpiarlo. ¡Oye! ya sé que no estoy usando el PC, pero ahora sí tengo una razón para tenerlo prendido, debo escuchar hasta hartarme de mi nueva obsesión musical.
Y pensaba pensaba, en cosas que qué te importa, y también con el entusiasmo y emoción cual niñita esperando la medianoche para abrir sus regalos de Navidad, las inevitables espectativas que formula mi mente, y no digo que quiera cumplirlas todas, ya sé que para mí las cosas planeadas jamás han funcionado y esta no será la excepción. Pero es bacan, y emocionante, y ya quiero que sea mañana.
Este loquito tiene una canción que se llama Mi unicornio azul, no he parado de escucharla. Ni siquiera me gustó mucho la canción pero es tan bacan el nombre de la canción que me estoy obligando a escucharla hasta que me guste. Mi unicornio azul, qué lindo el nombre.
Y resulta que éste es el asunto:
Estaba aburrida, luego ya no. Estaba de estorbo en el sistema, luego ya no.
Y lo admito, me sentía mal, luego ya no.
Saber que tengo que ir a arreglar el bolso y la ropa para mañana es muy emocionante.
Limpiar el baño y escuchar a Silvio Rodríguez son el tipo de cosas que me hacen feliz.
Concluyo que me caigo muy mal porque cosas tan tontas que hagan sentir horrible.
Concluyo que me caigo muy bien porque cosas sencillas me hagan sentir tan bien.
Estractos de una mente francionada y distorcionada.-