diciembre 25, 2009

A una completa desconcida que conozco.

Resulta que la vida es muy loca ¿no? y cada día nos vuelve a sorprender con algo que no esperábamos. Soy una personilla que es feliz con tan poco, con algo tan sencillo la felicidad puede adueñarse por completo de mi alma y ésta vez te lo debo a ti. A ti, que nisiquiera te conozco, pero con unas cuántas palabras ya me hiciste saber cómo eres y piensas... como yo ¿no? No es mucho lo que puedo decir. En su momento, la emoción que sentí fue tan grande que nisiquiera pude pensar siquiera en dedicarte una de mis entradas, nisiquiera ahora creo que lo esté haciendo muy bien, pero quise hacerlo desde el momento en que leí tu comentario. Creo que no tienes ni la más mínima idea en lo importante que es esto para mí, ¿Sabes? Si, lo sabes, cuando uno se encuentra rodeado de mil personas, y aún así se siente solo, cuando está perdido, no sabe a quién o qué recurrir... No hay un mejor consuelo que descubrir que hay otros pasando quizás por lo mismo o algo muy similar a lo tuyo, aunque nisiquiera conozcas a esa persona, jamás le hayas hablado o cruzado una simple mirada, de un momento a otro esa persona te ayudó a entender que NO ESTAS SOLA, y que te entiende, sin saberlo... pero te entiende. Creo que nos hemos ayudado mutuamente, y te lo agradezco inifinitamente. Mira, no te conozco, pero ya hiciste algo muy importante para mí, y sea por lo que sea que hayas pasado ayer, mañana o tal vez ahora mismo, piensa que siempre estará esta muchacha que nisiquiera conoces, pero que te entiende, y que siempre podrás encontrar aquí escribiendo cualquier cosa que probablemente te haga sentir un poquito mejor, y espero que así sea. Confío en que muy pronto estarás por aquí leyendo estas palabrillas que te dejo.
Gracias mi lectora, Ana de Pedro.

Pd: Realmente me gustaría ver la expresión de tu cara al leer esto.